El Zorro.
De mis películas favoritas.
De pequeño, le pinté un antifaz a un PlayMobil.
De mayor, me di cuenta de que Don Diego de la Vega tenía que ser el modelo de hombre al que parecerme.
Menos por lo de sabotear el Imperio Hispánico, pero eso es otra historia.
En la historia de hoy quiero destacar la escena que te pongo a continuación para que luego, como David Sancho, la desmenuzamos un poquito.
Justo antes hay una en la que se encuentran los protagonistas y Don Diego le dice a Alejandro Murrieta:
Hay un dicho, un dicho muy antiguo:
Cuando el discípulo está listo, el maestro aparece.
Bien.
Si estás listo, como Pesadilla, yo soy tu maestro.
Primer escena:
Don Diego: — ¿Sabes como se usa?
Alejandro: — La punta se clava en el contrario.
Don Diego: — … Hay mucho trabajo por delante.
Imagínate que yo te pregunto si sabes cómo se usa.
En este caso, no una espada, si no tu cuerpo.
Y me dices que se mueve y se pone fuerte.
Añadiendo: y mientras más kilos, más fuerte.
En teoría, tanto Alejando como tú estaríais en lo cierto.
En teoría.
Y en teoría… ya sabes.
Vamos, que habría mucho trabajo por delante.
Bien.
Siguiente escena.
Los círculos de entrenamiento.
Cada círculo es una fase de tu entrenamiento.
Cada círculo, mientras entrenas, es tu mundo, tu vida.
No hay nada fuera del círculo hasta que tu entrenador diga lo contrario.
Ni Capitan Love, ni pesos libres, ni pollas en vinagre.
Si hay que hacer flexiones, haces flexiones.
La barra cargada no existe hasta que yo diga que existe.
A medida que mejores usando tu propio cuerpo en los ejercicios básicos (sentadillas, pino, flexiones y dominadas) y con distintos niveles de dificultad, puedes pasar a controlar ciertos objetos externo.
Las kettlebells, por ejemplo, serían otro círculo.
Cada círculo te llevará más cerca de tu objetivo.
Ahora bien, el objetivo de Alejandro Murrieta era vengar la muerte de su hermano Joaquí.
¿Cuál es el tuyo?
Y no me digas “ponerme fuerte”, por favor.
Busca algo un poquito más concreto. No hace falta que me lo cuentes.
Algo que resuene contigo.
Si te parece bien…
¿Empezamos?
Ten en cuenta que vas a tener que hacer las cosas muchas veces, como ya vimos en los niveles de competencia/consciencia.
Las vas a tener que hacer muy despacio.
Una y otra vez.
Cuando estés hasta la mismísima polla de repetir…
Otra vez.
Y si te vas a quejar de las flexiones…
Piensa que al menos yo, de momento, no te ordeno hacerlas sobre velas mientras leo un libro con mis piernas sobre tu espalda.
Así que ya sabes, si quieres que aparezca tu maestro:
Porque al final esto es como to’…

